Mabragaña era la directora creativa de Ricardo De Luca Publicidad, una agencia porteña que tenía como clientes a la empresa Bagley y a la marca Mendicrim. En 1984, debían realizar una campaña publicitaria para ambas marcas y, con el fin de recortar gastos, surgió la idea de fusionar aquellos dos productos y así lanzar un único anuncio.
Inspirada en los postres con vainillas borrachas y untadas con dulce de leche o crema, Marité comenzó a experimentar en su cocina embebiendo las galletitas Chocolinas en almíbar y luego en café, para después combinarlas con un relleno a base de dulce de leche y queso crema Mendicrim. Como por arte de magia, había nacido la Chocotorta.
Esta receta fue impresa en los paquetes de galletitas y tuvo una popularidad tan amplia que logró colocar a Chocolinas entre uno de los diez productos más vendidos en nuestro país. Hoy, la Chocotorta se perfila como un pastel pseudo vanguardista en varias pastelerías y restaurantes modernos de la Capital Federal y hasta es elegido como torta de bodas.
Me encanta la chocotorta!!!
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